En la noche de verano el gran bisonte americano se tumba con pesadez bajo las estrellas. No tiene sueño así que se pone a entonar una vieja y triste canción y desgana se va transformando muuuuy despacio en nostalgia. Su canto viaja en el viento que corre subiendo y bajando en paralelo a las colinas de su país igual que las lineas de cableado hasta llegar a la carretera. Empieza a cruzarlo pero un coche lo atropella y disuelve. Esa es la frontera. Allá donde la vieja balada se apaga, ese es el fin del mundo.

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